Aunque básicamente el plato es un revuelto de bacalao y patatas fritas aliñadas con un punto de ajo y cebolla, el tamaño de las patatas, el modo de prepararlas, la cantidad de huevo, la de bacalao y el nivel de sal son variables hacen que pocas veces se tomen dos preparados iguales.


LOS INGREDIENTES (cuatro personas)


  • 250 gr. de migas de bacalao en salazón 
    • (puede sustituirse por equivalente ya desalado)
  • 4 huevos
  • 4 patatas  
    • (puede sustituirse por 200 gr. de patatas paja industriales)
  • Cebolla
  • 1 diente de ajo (opcional)


LOS PREPARATIVOS 

El Bacalao


  Puede comprarse desmigado de bacalao o lomos de bacalao, no existiendo una gran diferencia entre ambas. Una alternativa muy interesante es comprar el bacalao ya desalado, con el que se ahorra tiempo y se obtiene un más que aceptable resultado.

  Si se ha optado por comprar el producto en salazón, el primer paso será desalar el bacalao. Para ello hay que ponerlo en remojo el día anterior conservándolo en el frigorífico. Hay que cambiar el agua un par de veces hasta que llegue al punto óptimo de sal, dado que el pescado no debe de desalarse totalmente.

Las Patatas


  Puede optarse por hacerlas a mano o comprarlas ya hechas. Para que el plato salga bien, es importante que el corte de las patatas se haga a tiras extremadamente finas.

  Si se opta por hacerlas a mano, se deben de pelar las patatas y cortarlas en palitos finos con un rallador (patatas paja). Una vez cortadas es necesario lavarlas bien para eliminar el almidón y que no se apelmacen al freírlas. Posteriormente, es necesario freírlas en aceite abundante y escurrirlas y ponerlas sobre un papel de cocina para que pierdan todo el aceite sobrante.

  Si se opta por comprarlas, se venden en
muchos establecimientos de la Raya bolsas de patatas paja de una finura especial, de diversos fabricantes locales tanto españoles  como portugueses. Con estas patatas, aún siendo industriales, el plato sale casi tan bien como en las cocinas tradicionales.

  Si no se está en las cercanías de la frontera, pueden emplearse patatas paja convencionales. Son  algo más gruesas que las referidas y generan una pequeña merma en la calidad final del producto.

LA REALIZACIÓN 


Con poco aceite, pochar la cebolla cortada muy fina y posteriormente añadir el bacalao. Retirar el líquido que escurre para que el bacalao siga calentándose a la sartén. Al cabo de cierto tiempo, con el bacalao ya rendido, desmenuzarlo con una espátula de madera en migas muy finas.
Posteriormente, añadir un chorrito de agua para que las migas de bacalao cuezan durante algunos minutos. En el preparado final, el bacalao tiene que estar muy seco, lo que se consigue salteando las migas una vez que el agua se ha evaporado.
Batir poco los huevos y añadirle al batido el caldo del bacalao retirado anteriormente. Según gustos, añadirle una pizca de sal.
Añadir las patatas al bacalao y remover y calentar el conjunto brevemente. Tras esto, añadir una primera oleada de huevo, removiendo la mezcla continuamente a fuego muy lento. Cuando no quede  huevo líquido, repetir el proceso una segunda vez y hasta una tercera hasta que se agote el batido. En la última oleada el huevo no debe de hacerse mucho, para darle suavidad al conjunto.
Es todo. Suele adornarse con perejil, tomate, aceitunas, etc. Es importante servir caliente, según sale de la sartén y sobre todo, no recalentar.
 


OTRAS CONSIDERACIONES 


  • Un opcional toque de ajo da al conjunto un sabor caracteristico.
  • Para mejorar su textura final, algunas recetas añaden nata al huevo.




En ciertas zonas de Portugal distantes de la frontera y en alguna de sus antiguas colonias, puede encontrarse una variedad de este plato bajo la denominación  “Braz” en lugar de “Dourado”.  Ojo a esta diferencia, pues cerca de la Raya, bajo la denominación “Braz” suelen encontrarse recetas de bacalao muy distintas a la que nos ocupa.